lunes, 16 de septiembre de 2013

México en nuestro paladar.
La vida cotidiana en la Nueva España antes de ser México independiente.
Tamara Montes de Oca.



Como es bien sabido por ustedes, queridos lectores su servidora es la encargada de las secciones “tecno” y “playgirls”, pero debido a las festividades importantes de este mes, y en concreto, de esta semana, decidí hablar de una bebida muy representativa de México, una de las más emblemáticas y que para 1810 se encontraba en auge, en cuanto a producción y popularidad entre los mexicanos.
Uno de los principales motivos por los que no podemos enfocarnos en avances tecnológicos para esa época fue que la guerra de independencia retraso dichos avances, la sociedad se encontraba en rezago por la lucha, aunque del otro lado del mundo comenzábamos con la revolución industrial, aquí apenas se gestaba lo que hoy conocemos como México, una republica democrática e independiente.


Bebida de dioses o del “populacho”.
El maguey es la planta más característica del altiplano de México, y su producto principal, el pulque, forma parte de una cultura y un legado del pueblo de México. La palabra náhuatl para nombrar al pulque es Octli. Es una bebida que se obtiene mediante un proceso de fermentación del maguey. Esta bebida era ofrecida en actos ceremoniales prehispánicos, era exclusiva de los sabios de las aldeas, generalmente hombres mayores de 52 años.
A la llegada de los españoles esta bebida esta bebida era muy popular entre todos los habitantes de la ciudad, casi todos los cronistas de la época las describían así:
“Un jacalón inmenso con techo de dos aguas formado de tejamanil sostenido por vigones y bases de piedra. Uno de sus lados da al aire libre, otro lo forman tablones gruesos, con mesas corridas y sillas bajas de tule. El suelo es de tierra apisonada y se cubre a veces con un poco de aserrín, óptimo para jugar rayuela sobre él.



En la cabecera se hallan las tinas de pulque, que incluyen distintos curados de frutas o carne, cubiertas con largas tablas de madera y pintadas de rojo, verde y azul, y en cuya superficie exterior hay letreros que dicen La Madre Venus, Fierabrás, La Vencedora, La Sultana, La Reina, La Valiente o El de los Fuertes e indican la calidad de la bebida. Encima de las tinas hay repisas con vasos verdes y de pepita, cubos de palo, cajetes, cántaros y vasos cónicos de vidrio, lisos y acanalados, que constituían las diferentes medidas.” 



Arrieta, Agustín “Tertulia en la pulquería”
En el siglo XIX antes de la independencia era muy común observar a los indios en las pulquerías, al terminar de trabajar, estas adornadas de papel picado con colores chillantes. Al tiempo de la independencia la producción bajo porque los campos estaban destruidos, pero al terminar esta la producción se normalizo y  volvió a estar entre los sitios más visitados del México independiente.
Para concluir debo añadir que las pulquerías son sitios emblemáticos en la época actual, podemos encontrar “curados” de distintos sabores o también el tradicional blanco. En esto tiempo cualquiera acude a estos sitios ancestrales. Esta bebida nos puede contar la historia de México de un sorbo.


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